Valores
La fe es activa en el amor
El amor de Dios por la humanidad no conoce límites. Tal como Dios es compasivo, también el pueblo de Dios está llamado a ser compasivo. Así, creemos que no hay mejor manera de servir a Dios que en el amor cristiano que sirve al prójimo necesitado.
Dios da dignidad a todas las personas
Todas las personas son creadas a la imagen de Dios. Cada niño, mujer y hombre es digno por la gracia de Dios. Esta gloriosa igualdad inspira nuestro trabajo.
Servimos a través de alianzas
Dios da a todas las personas la capacidad de trabajar por el bien común. Nosotros buscamos humildad, apertura y respeto mutuo en sociedad con las comunidades y organizaciones, en el país y en el extranjero, en la Iglesia y más allá de ella.
Hacemos buen uso de los dones de Dios
Somos fieles administradores de los talentos, recursos financieros y materiales confiados a este ministerio y, en consecuencia, rendimos cuenta y somos eficaces en su uso.
Trabajamos por la justicia y la paz
El deseo de Dios es que haya justicia, reconciliación y paz para todos. Ayudamos a los necesitados, hablando con la verdad a aquellos que están en el poder. Trabajamos con comunidades pobres y sin capacidad para desafiar no solamente las consecuencias de la pobreza y de la opresión, sino también sus causas.
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